Carta abierta para un regalo

 

- Las tristezas no se hicieron para las bestias sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias - Cervantes

Trato de no convertirme en bestia una vez más y por eso escribo para no sentir tanto. Antes de iniciar, quiero pedirte disculpas por usar este medio, es muy impersonal y sin posibilidad a réplica, pero no tengo más para lanzarte mis pensamientos. Además, no quiero afectar tu vida con las palabras necias de alguien que acabaste de conocer y que, probablemente, se convirtió en la piedrita del zapato. Sé que no nos vamos a volver a ver y posiblemente ni hablar, pero se quedará en mi memoria este intento por decirte lo que quiero. (las imágenes son solo para que no te aburras con tanto texto

 

Cuando me comenzaste a llamar, comencé a conocerte: Era una llamada de un avatar en blanco, sin fotografía, sin descripción y solo un nombre; al contestar encontraba una voz agradable, con muchas dudas y curiosa por conocer. Luego me comenzaste a preguntar no solo de Dynac sino también de César, y comencé a esperar de manera ansiosa tu llamada para poder tener otra conversación contigo. Luego pasamos al teléfono, a tardes horas de la noche, a decir «al menos me acompañas un rato», me emocioné por la nueva amiga que estaba construyendo. Y luego pasó el percance que hizo que te alejaras de mí pero que no hace parte de estas letras.


 

 Y sí, lo que estás pensando en este momento así es: te comencé a ver con otros ojos, me comenzaste a llamar la atención de otra forma. Eres una gran mujer y por tus cualidades era imposible que esto no pasara en mí por más que me negase a creerlo, y sí, para mí es raro porque nunca nos sentamos a tomar nada, tampoco nos hemos visto en persona y todo esto me lo repetía una infinidad de veces, pero ahí estabas todos los días en mi cabeza. Sin embargo, si con esto crees que fue por algo que hiciste que yo llegué a malinterpretar la situación, tengo que aclararte que no es así, solo que cada vez que te conocía un poco más, más caía en ese hueco profundo lleno de mariposas.

 

Pero esto llega hasta acá, en solo un sentir, en un pensamiento constante, en pérdida de aliento al oírte; es imposible que pudiese ser correspondido: tienes una pareja que según lo que me comentas es excepcional, con planes de irte del país, estás en otra ciudad, sé que no entro a tu estándar... No hago esto esperando que algo cambiase, lo digo porque quiero decirlo así como cuando uno levanta la voz al cielo para liberarse. Tampoco quiero incomodarte ni molestar tu relación con estas palabras a la nada, por eso te puse algunas condiciones para no generarte más disturbios; además, planeo borrar este mensaje tan pronto sea recibido, es mejor no dejar historial para que estés tranquila. No espero nada de ti hacia mí, solo deseo de todo corazón, que las cosas te salgan a las mil maravillas, que encuentres tu camino y tu sentido, que tengas muchos momentos alegres, y ojalá, quizás, poderte al fin verte.

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